La izquierda independiente y la hegemonía peronista. De John William Cooke a Emilio Pérsico

Por Guillermo Iturbide

En estos días está circulando una foto donde Itai Hagman de Marea Popular, y Bertoldi, un representante del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional asisten a un congreso del Movimiento Evita. No es ninguna novedad que este espacio de la llamada “izquierda independiente” tiene buenas relaciones con sectores del kirchnerismo, con el Movimiento Evita en particular.

Congreso del Movimiento Evita, 17/11/2013. Emilio Pérsico hablando. En primera fila, a la derecha de la tarima de Pérsico, están Itai Hagman, reciente candidato a diputado por Capital Federal de Marea Popular, y Bertoldi del FPDS-CN

No obstante, este sector insiste en considerarse, precisamente, “independiente”, como equidistante del kirchnerismo orgánico por un lado, y de la izquierda por el otro, particularmente de la trotskista, que hoy forma parte del FIT.

Emilio Pérsico y Néstor Kirchner

Este espacio tuvo una participación desteñida en las últimas elecciones donde se presentó sólo localizadamente y sin una referencia nacional ni ideológica clara. Por el contrario, el Frente de Izquierda conquistó un millón doscientos mil votos y tres diputados nacionales, amén de otros cargos legislativos en varias provincias. Ya pasado octubre, la estrategia de este espacio parece apuntar hacia la recomposición de un espacio de centroizquierda, que reagrupe a sectores que hoy en parte militan en el kirchnerismo, (aunque sin desdeñar al otro sector, que ronda en los márgenes del polo burgués “sojero”, como los ex-pinosolanistas y ex-FAP ligados a Claudio Lozano, Víctor De Gennaro, etc.)

El acercamiento a organizaciones kirchneristas tiene también su intento de sustento teórico. A propósito de esto, en estos días nos encontramos con un trabajo de Miguel Mazzeo de hace un tiempo. Se trata de un artículo sobre el 45 aniversario de la muerte de John William Cooke. Este artículo es un ensayo que intenta ser una especie de filiación de esta corriente de la llamada “izquierda independiente” con quien fuera el principal referente de lo que en los 60 y (posterior a su muerte) en los 70, se conociera como “peronismo alternativo”: la corriente más a la izquierda que surgió dentro del peronismo y que buscaba ser una alternativa más radical a la propia Tendencia orientada por Montoneros. Mazzeo considera a Cooke “un hereje entre dos iglesias”, las cuales serían, por un lado, el propio peronismo (discutiendo hoy con la apropiación que hace el kirchnerismo) y la izquierda marxista. Busca ubicarlo como un figura políticamente independiente de ambos, con la cual poder referenciar a su propio espacio político y situarlo “independientemente” de ambos en la actualidad.

John William Cooke

Cooke y el peronismo

Mazzeo hace una crítica a la reivindicación peronista de Cooke. Plantea que es muy difícil de asimilarlo sin más a este movimiento. En la última década de su vida, Cooke toma contacto con la revolución cubana y progresivamente se va tornando una figura “incómoda” para el aparato peronista y su líder. Cooke en los ’60 verá un vibrante movimiento obrero que resiste a los distintos regímenes de la Libertadora con métodos radicalizados. Este movimiento obrero lucha por la vuelta de Perón. Sin embargo, el partido peronista es débil para contenerlo, y el peronismo se encarna fundamentalmente en los sindicatos. Así se irán perfilando en los ’60 las dos grandes alas del peronismo que, posteriormente a la muerte de Cooke, en los 70 tomarán una forma nítida: una izquierda peronista basada en los estamentos más de base del movimiento obrero y la pequeñoburguesía radicalizada, y una derecha del mismo movimiento, basada en la burocracia sindical y parte del aparato del PJ. Cooke irá planteando una oposición entre el “movimiento” peronista, donde se expresaban las tendencias radicalizadas, y el PJ. Apostaba a una radicalización del movimiento obrero peronista hacia el socialismo, desafiando a la derecha peronista encaramada en el aparato. Su evolución política se vio bruscamente truncada por su temprana muerte en 1968. En la década del ’70, el “cookismo” se expresará en el llamado “peronismo alternativo” (Peronismo de Base-FAP), que se planteaba como una alternativa a izquierda del sector dominado por Montoneros y sus colaterales. Plantearán una lucha por la “hegemonía obrera” contra lo que consideraban la dirección burguesa del propio peronismo, e incluso, como hizo el propio diputado Ortega Peña en 1974, durante el velatorio de los militantes del PST asesinados por la Triple A en Pacheco, denunciará al propio Perón como responsable del terrorismo estatal (esa denuncia pronto le costará la vida).

Cooke y la izquierda

Mazzeo continúa su artículo sobre Cooke atacando a la “izquierda dogmática”. Plantea que no puede reivindicar a Cooke como uno de los suyos por su “impura” adscripción al peronismo. En boca del espacio al que pertenece Mazzeo, hoy esa “izquierda dogmática” se refiere esencialmente al trotskismo y al Frente de Izquierda, ya que es el único sector político que mantiene un programa y una perspectiva de independencia de clase (ese el gran “dogma” que permanentemente ataca la izquierda “independiente”), opuesta tanto a los partidos patronales “sojeros” como al kirchnerismo.

Hay una grosera tergiversación de Cooke aquí. Éste criticaba a la “izquierda tradicional”, con lo cual se refería centralmente al viejo PC estalinista. Este partido había formado parte de la Unión Democrática con la oligarquía y la embajada yanqui, y en los ’60 se oponía a la revolución cubana en nombre la coexistencia pacífica de la URSS y el mundo capitalista.

El sentido del artículo de Mazzeo queda bien en claro cuando dice: “Cooke percibe las contradicciones del campo popular (en su tiempo reflejadas en el movimiento peronista), las tensiones entre lo hegemónico y lo contrahegemónico en ese mismo campo e intenta operar en la contradicción para saldarla a favor de los impulsos heréticos, potenciándolos. El revolucionario se instala siempre en el seno de esa contradicción. Cabalga en ella junto a lo que está en proceso de conformación. Aspira a la preforma. Se me ocurre que la identificación de esas tensiones puede verse como el primer paso para salirse de la mirada populista. Cooke busca en las prácticas del peronismo los elementos críticos del orden establecido. O sea, en Cooke, el peronismo resistente está en contra del otro peronismo. Es parte de otra tradición.

Para nosotros, la contradicción entre lo hegemónico y lo contrahegemónico dentro del peronismo de las que habla Mazzeo, reflejaban el choque entre la combatividad de la base obrera peronista, que con métodos radicalizados enfrentaba a la revolución libertadora, y el hecho de que todo eso, por la influencia y la dirección real del peronismo, estaba puesto en función de un objetivo limitado, como era la vuelta de Perón (que era vista como la condición para volver a las conquistas del movimiento obrero de 1945 o, más a la izquierda, para iniciar un movimiento de liberación nacional y social). Se trataba de las tendencias radicales que cuestionaban la propiedad privada y los límites de la conducción burguesa del peronismo. La tragedia de la “nueva” izquierda peronista radica en que hacía suya, a su manera, una antiguaya ideológica: la teoría maoísta del bloque de las cuatro clases y sus “contradicciones principales y secundarias”, donde de lo que se trata es de que la izquierda debe “manejar” las contradicciones entre los sectores burgueses y la clase obrera dentro del “movimiento nacional”, de manera de que los sectores radicales avancen, pero apostando a reformar este movimiento.

Pero esas tendencias que expresaba esa vanguardia combativa necesitaban romper con el marco del nacionalismo burgués para poder desarrollarse y llevarse hasta el final, en una perspectiva socialista. Espontáneamente la vanguardia desplegaba esas tendencias, pero necesitaba oponerle a la organización peronista una organización obrera revolucionaria independiente. Mazzeo reivindica los “desarrollos intersticiales” como su propia estrategia. Busca un apoyo en Cooke para reivindicar hoy un proyecto político de izquierda que pueda ubicarse equidistantemente tanto del peronismo como de una posición revolucionaria de independencia de clase, un no-lugar, una forma de hacerse el distraído con las lecciones de la lucha de clases de los ’70. Quienes pretendieron ubicarse en una posición similar, como Agustín Tosco, en realidad terminaron, (en su caso particular, por medio de su alianza con el PC), siendo un puente con la política de Montoneros, quienes a pesar del giro derechista del tercer gobierno peronista se negaban a romper con él.

La izquierda peronista apostó a una radicalización del peronismo como vía revolucionaria. En el caso de su variante más a la izquierda, como la del peronismo alternativo, lo hizo criticando y reconociendo todos los límites del peronismo. Las tendencias a la ruptura con el peronismo volvieron a mostrarse con toda su agudeza en las jornadas de junio y julio de 1975, pero el peronismo alternativo fue incapaz de construir una organización revolucionaria independiente que pudiera anticiparse a esos combates y preparar a la clase obrera contra un eventual enfrentamiento con su dirección peronista, que se dio en forma de guerra civil contra su vanguardia.

Una caricatura del cookismo

Sosopechamos que la reivindicación de los “espacios intersticiales” que hace Mazzeo, hoy es la preparación para repetir como farsa esa historia de los ’70, y transformando a Cooke en una caricatura, usarlo para confluir, por fuera del aparato del PJ, con parte del aparato de la “izquierda K” que pudiera llegar a quedar por fuera, o en la oposición, durante un eventual gobierno post-kirchnerista. De esa manera, la izquierda independiente podría terminar siendo una “ayuda”, o una vía novedosa para reconstruir otra centroizquierda, aunque con un discurso aggiornado, que desde el ’83 hasta hoy tuvo sus antecedentes con el PI de la década del ’80 y luego el desastre del Frepaso.

Por último, adjudicarle a la izquierda trotskista un supuesto desprecio por la creatividad popular y por los impulsos creativos de las masas, es parte de ese discurso que necesita de caricaturas de la realidad para autojustificarse. La izquierda trotskista, en particular el PTS, es parte orgánica de un vibrante nuevo movimiento obrero que se organiza entre los sectores más precarizados en áreas estratégicas como la Zona Norte del Gran Buenos Aires (donde se encuentra en la dirección de 4 de las más importantes comisiones internas fabriles, y tiene delegados y presencia en muchas más, y en la dirección de sindicatos docentes, o de los ya legendarios ceramistas de Zanon y del SOECN en Neuquén, donde desde la banca obrera en la Legislatura provincial ocupada por nuestro compañero Raúl Godoy se organizó y co-dirigió el movimiento de trabajadores, ambientalistas, comunidades mapuches, estudiantes, etc. que se opusieron en las calles al acuerdo YPF-Chevron. Si eso es desprecio por la creatividad popular y por las organizaciones de base, nos preguntamos qué es lo que puede exhibir la izquierda independiente como un ejemplo distinto, ya que no se lo ha visto por ningún lado.

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